Durante los últimos meses se podría decir que he tenido un ritmo de vida muy estresante, las tareas y obligaciones se me iban acumulando y poco a poco me iba quedando sin tiempo libre. Tal ha sido el ritmo que el simple hecho de salir con mi mujer a tomarme algo un fin de semana era una utopia debido a todas las obligaciones que he tenido.

Para levantarme a diario pongo el despertador a las seis y media de la mañana, pero normalmente no lográ separarme de la cama, así que lo apago y me quedo en un estado entre dormido y despierto hasta las siete menos cinco que suena mi segundo despertador. Una vez despierto me voy a trabajar, y cuando salgo del trabajo me dedico a estudiar y hacer todas las practicas que nos mandan en clase, a esto le sumo otros compromisos que van surgiendo, por ultimo antes de acostarme me dedico a escribir el post del día siguiente, aunque no todos los días me da tiempo. Con todo esto me acuesto a la una de la mañana, por lo que a diario duermo entre cinco y seis horas, lo que me parece poco muchos días, pero me he ido acostumbrando, o eso pensaba.

Esto de no tener un mínimo de tiempo para dedicar a no hacer nada al principio no generaba ningún problema, pero a medida que han pasado los meses me he dado cuenta de que mi capacidad de concentración disminuía, no he podido rendir al máximo ni en el trabajo ni en los estudios, mi humor se ha ido apagando, y esta ultima semana ha sido peor aún. Ya no es que no rindiera al máximo, es que metía la pata continuamente, y hoy es cuando me he dado cuenta de que esto no es sano. Estaba en el ultimo examen practico del curso, con una duración aproximadamente de tres horas, iba confiado como de costumbre, pero al abrir la practica me he quedado totalmente en blanco, bloqueado, atontado, como queráis decirlo, vamos que me he pasado tres horas haciendo el tonto y al final no he entregado lo que tenia hecho por que era una autentica mierda.

Supongo que es un aviso de que mi mente necesita un descanso, debo tomarme las cosas con calma, dormir más, comer mejor y todo ese rollo que se suele decir. Hace aproximadamente tres años que dejé de entrenar y lo hecho de menos, vale que con las rodillas cascadas como las tengo no seré ni la mitad de lo que era con 20 o 22 años, pero es lo que tiene hacerse viejo y hacer el tonto. Aunque no pueda correr a diario, nadie me impide retomar las pesas, o lo que sea, la idea es encontrar alguna actividad que me permita desconectar mentalmente a la vez que me resulta productiva. Creo que a partir de ahora es cuando se pone interesante el año para mí, sin duda he aprendido mucho en los últimos tres años, no solo a nivel de conocimientos sino también de experiencias y voy a tratar de corregir mis errores.